yo me dije: "cuidado, chaval, te estas enamorando", luego todo pasó de repente, su dedo en mi espalda dibujo un corazón y mi mano le correspondió debajo de tu falda; yo quería dormir contigo y tú no querías dormir sola... y nos dieron las diez y las once, las doce y la una y las dos y las tres y desnudos al amanecer nos encontró la luna.
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